Distancia total: 13,570 Km.
Total ascensión: 604 m.
Total descensos: 370 m.
Altura máxima: 973 m.
Altura mínima: 588 m.
Tiempo: 2horas y 45 minutos.
Descripción:
La ruta que une las atalayas de Llano de la Torre
con Moropeche, y que a continuación redactamos,
llena de sorpresas, es larga pero fácil,
discurre en su mayor parte por un llano, junto
al final del cauce del rió Tus, hasta adentrarse
en el vertiginoso valle de Moropeche.
Punto de partida:
Iniciamos el camino desde la aldea del Llano
de la Torre, en donde subiremos en primer lugar
a visitar la atalaya. Volveremos por nuestros
pasos y cruzaremos la aldea hacia el sur y abajo,
en donde encontraremos el hito de inicio al final
de la misma.
La bajada discurre por la izquierda del Arroyo
Escudero hasta llegar a la carretera. Intentamos
que el senderista pise el menor asfalto posible,
así que tomaremos a la izquierda para enseguida
encontrar el camino que discurre por debajo de
la aldea del Cortijo de la Juliana (si nos apetece
almorzar estamos ante una excelente ocasión,
pues pasamos junto al bar “El Jardín”,
y allí podremos degustar gran parte de
la gastronomía casera de la Sierra: carne
con ajos, morcillas , lomo de orza y vino del
terreno.).
La perspectiva que obtenemos desde este punto,
entre el río y el caserío, es inmejorable,
con toda la chopera por delante, y que deberemos
atravesar a lo largo, con el puntal de Moropeche,
referencia de nuestro objetivo este día,
a continuación, y con el Calar de la Sima
al final.
La Rala, cortijos y fuentes:
Al final de la chopera encontraremos una acequia
que además de obsequiarnos con su frescor,
nos conducirá en línea recta hacia
la presa de aforo, construida en el siglo XIX
para medir las crecidas del río. Lo cruzaremos
por la propia presa , pues el nivel no sobrepasa
los cinco centímetros. Iniciaremos una
pequeña subida hacia la aldea de Rala y
sin llegar a entrar en ella veremos el indicador
hacia la derecha, que nos conducirá hacia
el cortijo de Carruchas, aunque no llegaremos
a él ya que tomaremos el carril de Frías
enseguida. El siguiente trayecto es muy propicio
para relajarse al tiempo que caminamos: Pasaremos
por Fuente Ranilla, Suerte de la Abuela y La Rambla,
en donde, a nuestra izquierda, arriba, podremos
observar una cascada de agua de tres pisos naturales,
con más que curiosas formas vegetales en
sus paredes. Merece la pena subir a contemplarlo
de cerca.
Majada:
A lo largo del camino observaremos el cambio
tan brusco que experimenta la cubierta vegetal
conforme nos adentramos en el cañón
del río, de una parte una impresionante
capa de pinos nuevos (año 2003) y más
adelante otra distinta de madroño, un auténtico
madroñal.
Al frente, la aldea de Majada Carrasca, y los
cortijos desabitados de El Jaral, El Lentiscar
, Chico Reyes, Piñero y Carriles entre
otros. Los meandros de río bailan por el
valle, bajo los enormes estratos de silicio que
soportan el calar.
Llegamos al Molino:
Al finalizar el carril continúa la vereda,
un tanto espesa pero perfectamente transitable,
que nos llevará sin más al Molino
de la Molata o Cortijo de Frías, primera
fuente de energía eléctrica del
término. Aquí, si la estación
del año lo permite, un baño en estas
pozas resucita al caminante.
Moropeche:
Cruzaremos el ríoTus en dirección
a la cortijada que hay justo enfrente , y en ellas
debemos buscar el comienzo de la subida que nos
llevará a la aldea de Moropeche, no sin
antes disfrutar de las vistas ,que nos ofrece
el sendero, de todo el cañón río
arriba.
En Moropeche, aldea pintoresca, encontraremos
la tienda de Gumersindo y el Bar de Fausto.
Vista desde lo alto:
La subida a la atalaya, espectacular ella, requiere
cruzar la aldea y bordearla por la izquierda,
siguiendo el carril y buscando el hito junto a
él.
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